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Cuando consideramos el discipulado, debemos preguntarnos cómo podemos convertirnos en discípulos modernos y cómo el Evangelio se convierte en parte de lo que somos, porque este Evangelio nos llama a la acción, ya que debemos ser hacedores, no sólo oidores. Como discípulos de Cristo, tenemos una maravillosa esperanza en el regreso de Cristo.
En el mensaje de esta semana, aprendimos qué es lo que significa ser un Discípulo de Cristo, ya que el verdadero discípulo entiende el precio a pagar por seguir a Su Salvador. Esta vida no es fácil de navegar, porque el mundo es enemigo de Dios, y todos aquellos que están dispuestos a seguir la vida de fe, son llamados a tomar su cruz por amor y gloria a Dios.
En el mensaje de esta semana, vemos una confrontación en amor de parte de Jesús hacia Pedro, son tres veces que nuestro Señor le pregunta si lo ama, y si lo hace, Pedro tendría tareas específicas qué cumplir. Pedro no solo recibió gracia de su Señor, al él mismo recordar las tres veces que lo negó, sino también verdad, ya que Jesús no solo nos sana externamente, sino internamente también, sanando nuestros corazones.
Culminamos con esta parte del capítulo 21, y vemos que las palabras «se manifestó» se repiten en este capítulo, ¿pero qué es lo que logró Jesús al manifestarse ante Sus discípulos y de qué somos beneficiarios nosotros? Bueno, Él se manifestó para quitar nuestros pecados, ya que ahora estamos vivos en Él, ya no estamos viviendo una vida artificial, ahora tenemos vida eterna.
Seguimos con el tema titulado "Crecimiento" es este episodio, el Pastor Andres Gallardo nos habla de como poder tener un crecimiento deliberado.
En el mensaje de esta semana, se nos ha vuelto a recalcar el mandato de nuestro Redentor para cada uno de nosotros, ya que es nuestro deber, como discípulos de Cristo, predicar el Evangelio a todo el mundo, porque solo el Evangelio puede cambiar el corazón de las personas.
En este mensaje, volvemos a tocar el gran tema de la Gran Comisión o El Evangelismo, ya que este es el trabajo que nuestro Señor ha ordenado para que cada discípulo sea parte, porque es nuestra responsabilidad proclamar el mensaje que de Él está vivo y la gente no podrá saberlo si no hay quien les predique, aunque la salvación es una obra soberana, Él mismo ha diseñado los medios para que Su mensaje llegue a los oídos de las personas, nuestro trabajo como discípulos es hacer más discípulos.
Al hablar de la 3ª aparición de Jesús ante Sus discípulos; vemos que después de una larga noche de pesca que no dio fruto, nuestro Señor les ordena echar la red en otro lado, creando con esto un abundante botín de peces, demostrándonos que ni la experiencia o conocimientos acerca de la pesca les sirvió para lograr su cometido, y nos enseña que al nosotros escuchar y obedecer la voz del Señor, es Él quien se encarga de la obra evangelística porque en la obediencia a Jesús, siempre habrá bendición.
Llegamos al último capítulo del Evangelio de Juan y después de todo lo que ha pasado, desde el inicio del ministerio de Jesús, Su muerte y resurrección, ahora leemos que todas las cosas que hasta este momento hemos leído, son para creer que Jesús es el Hijo de Dios, en esta semana vemos cómo es que Jesús, el pescador mayor, asigna la tarea de pescadores de hombres a los discípulos, ya cuentan con el Espíritu Santo, la carga no solo cae en ellos, sino en la obra divina de la 3ª persona de la Trinidad, porque Dios es quien bendice las palabras de aquellos que comparten las buenas nuevas del evangelio.
Como creyentes, nosotros no decidimos si Jesús es el Señor de nuestras vidas, Él ya lo es, nosotros solo lo reconocemos como tal.
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