Al reflexionar la contundente frase de Jesús en el texto de hoy, de darle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, conviene detenernos a reflexionar, por sobretodo, qué es lo que toca darle a Dios de nuestra parte, y no debe entenderse solamente sobre lo material, sino principalmente lo que es más valioso para él, que no es otra cosa, sino nosotros mismos, nuestra vida entera.