La sabiduría de Dios se expresa en nosotros cuando usamos adecuadamente los dones que Dios nos ha dado sabiendo que con ellos debemos enriquecer a los demás. Pero cuando nos dejamos llevar por el egoismo, la avaricia, la soberbia o el miedo, dejamos oculto todo el potencial maravilloso que Dios ha puesto en formas diferentes en cada uno de nosotros para la cosntrucción de un mundo mejor.