Jesús nos invita a perseverar para que alcancemos la salvación, de otro modo, si desfallecemos, si claudicamos, si nos negamos a creer en él, entonces no será fácil que alcancemos la salvación. Por eso, San Pablo nos invita a revestirnos para un combate espiritual, para salir victoriosos en la batalla. La vida cristiana consiste en luchar santamente para alcanzar la vida eterna.