En el mundo de hoy se busca de muchas formas y, en ocasiones, a toda costa, conseguir el éxito. En muchos campos y aspectos podemos identificar el éxito con la felicidad. El cristiano solo puede conseguir la felicidad si busca con dedicación y empeño la santidad: el varón es santo teniendo a Dios como su Señor y Guía; la mujer cuando cumple con la voluntad de Dios de guiar el hogar y educar a los hijos y, estos, cuando honran a sus padres mediante la obediencia y la gratitud.