En la reflexión de este domingo meditamos acerca de nuestro servicio a Dios, somos siervos suyos. De ahí la importancia que en todo momento, pero sobre todo aquellos de tribulación, pidamos fervorosamente: «Señor, auméntanos la fe».
Permanezcamos fieles y preguntémonos, ¿cómo estoy desarrollando mi vida y mi fidelidad al Señor en aquello que Él me ha pedido? Roguemos al Señor que sea nuestro sustento y mantengámonos humildes, pues sólo en Él y con Él, a pesar de las tempestades, lograremos cumplir con nuestra encomienda.