Ordinariamente la liturgia de este domingo busca contrastar la alegría de la llegada de la salvación con el medio por el cual se desarrolla ésta: la Pasión. Sin embargo, en esta ocasión quisiera que no dejáramos pasar la oportunidad de reflexionar completamente acerca de su entrada a este Pueblo Santo.
Jesús entra a Jerusalén montado en un burrito porque, lejos de mostrar grandeza, Él viene a mostrarnos humildad y sencillez. Ha venido a traernos un reino de paz y perdón, de reconciliación y amor. Deberías cuestionarte si ¿reconoces a ese Rey que busca entrar a tu corazón?, ¿Si realmente deseas seguir este camino que nos llevará irremediablemente a la cruz?