Fue en 1972 cuando la Sonora Ponceña, una
orquesta que hasta entonces se había dedicado en su natal Puerto Rico a
interpretar música tradicional afrocubana, decidió cambiar de rumbo y apostar
por una nueva sonoridad, amparada por su nueva casa discográfica, Fania, que
había comprado Inca Records. No fue un cambio elocuente, sino paulatino y
previamente presentado en sociedad en el álbum que grabó ese año y que llevó el
diciente título de Desde Puerto Rico a Nueva York. Esta es la historia de aquel
nuevo rumbo que la convertiría en una de las mejores orquestas que se recuerden
en el Caribe. La Sonora Ponceña en La Hora Faniática.