En este sermón estudiaremos 1 Pedro 2:1–3 y veremos por qué el creyente verdadero no puede permanecer indiferente ante la Palabra de Dios, sino que es llamado a desearla como un recién nacido desea la leche, porque en ella hay vida, crecimiento y deleite espiritual.
A través de este pasaje aprenderemos:
✅ I. Recordar la fuente de la nueva vida
✅ II. Eliminar los pecados que estorban el apetito espiritual
✅ III. Reconocer nuestra necesidad
✅ IV. Buscar crecimiento espiritual
✅ V. Considerar sus bendiciones
📖 Que este mensaje nos lleve a examinar nuestro corazón:
¿Tenemos hambre por la Palabra o hemos perdido el apetito espiritual?