Las redes sociales han disparado la difusión de expresiones humillantes y el acoso a personas que por tener unas determinadas características físicas, sexuales o unas creencias bien sean religiosas o de otro tipo no se ajustan a unas anteriormente establecidas como normativas o normales. Esto nos lleva a unos abusos o a unos discursos que llevan a la movilización de grupos que buscan hasta la agresión física o anulación psíquica de las personas que lo sufren con tal de eliminarlos de la sociedad normativa.