El dominio mundial de Internet y el uso de las redes sociales ha supuesto un avance sin control de estos mentideros digitales. No existe la comprobación de las noticias, no existe control de la expansión que va a tener.
Los centros educativos se sitúan en uno de esos lugares donde el discurso del odio comienza y es también el lugar donde comenzar a educar en la aceptación de la diversidad, la empatía y el pensamiento crítico.