La humanidad ha construido su conocimiento no solo sobre hechos, sino también sobre
narrativas: historias que explican lo inexplicable, simplifican lo complejo o embellecen
lo prosaico. Algunas de estas narrativas se consolidan como mitos: creencias
ampliamente aceptadas, repetidas y naturalizadas, a menudo sin cuestionamiento. En la
era digital, la velocidad de transmisión de estas ideas ha aumentado exponencialmente,
pero su fundamento no siempre ha mejorado