Qué viaje tan extraordinario hemos tenido a lo largo de esta semana.
Ponte a pensar en esto por un momento: ¿A quién le gusta esperar? Generalmente, asociamos la palabra "esperar" con aburrimiento, con estar sentado en la sala de espera de un banco, revisando el reloj cada dos minutos o mirando al techo sin saber qué hacer.
Lamentablemente, muchos creyentes han trasladado esa misma mentalidad a su vida de fe. Piensan que esperar el regreso de Cristo significa sentarse a ver cómo el mundo se desmorona mientras cuentan los días para irse al cielo. Pero hoy, en el cierre de nuestra serie «Pregunto porque un amigo desea saber...», vamos a derribar esa apatía.