Antonio Aguilar y Vicente Fernández poseedores de exitosas trayectorias artísticas que les aseguraron reconocimiento, respeto, dinero, pero también vanidad.
El celo artístico entre ambas figuras existía y su rivalidad era, aunque no evidente, si una realidad porque competían al coincidir en fama, fortuna y su condición de charros. Sin embargo Aguilar y Fernández superaron en duración de carreras a grandes figuras como José Alfredo Jiménez, Pedro Infante, Javier Solís; por mencionar solo algunos.
“El charro de México” tenía personalidad, por su parte “El charro de Huentitán” conquistaba con su voz; ambos trabajaron para no ser olvidados después de la muerte. La pregunta sería ¿Logrará Pepe Aguilar y Alejandro Fernández honrar la memoria de sus padres con sus respectivas carreras?
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