Desde Año 1958, EE.UU impone un embargo comercial, económico y financiero sobre la venta de armas a Cuba. Tras la llegada de Castro en 1960, el embargo se anuncia por segunda ocasión, y desde entonces, compañías estadounidenses y mundiales declinan vender bienes o servicios a la isla caribeña, por temor a ser sancionadas por Washington.