No todo camino artístico es una línea recta; a veces es un actor que nunca dejó de pintar, un pincel que esperó pacientemente su turno mientras la fama tocaba a la puerta.
Mauricio Castillo, actor y pintor, nos comparte cómo la pintura estuvo presente desde su infancia, cómo convivió en silencio con una carrera imparable en la televisión, y cómo terminó siendo el ancla que lo trajo de vuelta cuando más lo necesitaba.
Porque a veces, regresar a lo que amabas desde niño es la forma más honesta de reencontrarte contigo mismo.