A menudo, cuando te sientas con la intención de estar tranquilo con el Señor, tu mente comienza a trabajar de más. La Biblia dice que el campo de batalla es la mente, mis amigos, no el corazón. De repente, te acuerdas de todas las cosas que tienes que hacer. Pensamientos aleatorios aparecen en tu cabeza. El Señor habla en forma de susurros amables, no puede comunicarse si estás pensando en otras cosas.