Quiero ser como mi Padre Celestial, lleno de su bondad y su amor, de su santidad, aún me falta mucho para lograrlo, pero se que que el Dios de toda gracia perfeccionará su obre en mí. Dios nos ha llamado a transmitir la belleza de su carácter, un día en el cielo lo reflejaremos por completo. Que un día podamos decir Padre quiero ser como tú, porque el (hijo(a)) quiere ser como yo.