Todo lo bueno tiene que acabar en algún momento, pues es parte del camino llegar a su fin. Pero si os tenéis que quedar con algo, hacedlo con el camino.
Pues, ¿tiene en sí algún valor el viaje que emprendemos o el destino al que llegamos? Ninguno de ellos contiene tanto aprendizaje como el camino que recorremos. No somos criaturas de destinos, pues es el viaje el que nos moldea. Cargar con el peso de nuestro viaje, deleitarnos con las experiencias vividas, disfrutar con quien nos acompaña…
“Por tanto, he de proclamar que ningún bien se puede conseguir por falsos medios, pues la sustancia de nuestra existencia no está en la consecución, sino en el método.”
Viaje antes que destino, oyentes. Nos vemos en la próxima temporada.