¿Dice Así? Podcast

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  • Marcos 5 - Talita Cumi; el Jesús Feminista | Invitada especial: Cinthia Sánchez del podcast Somos Caos

    EP 052 | Marcos 5:21-43

    La hija de Jairo, y la mujer que tocó el manto de Jesús

    (Mt. 9.18-26; Lc. 8.40-56)

    21Pasando otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió alrededor de él una gran multitud; y él estaba junto al mar. 22Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, 23y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.

    24Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. 25Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, 26y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, 27cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. 28Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. 29Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. 30Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? 31Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? 32Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. 33Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. 34Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.

    35Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? 36Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente. 37Y no permitió que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo. 38Y vino a casa del principal de la sinagoga, y vio el alboroto y a los que lloraban y lamentaban mucho. 39Y entrando, les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme. 40Y se burlaban de él. Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña. 41Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. 42Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y se espantaron grandemente. 43Pero él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que se le diese de comer.

    1 hr 18 min
  • Marcos 5 Cerdos, Romanos & Demonios - Invitado especial: Abner Trejo del podcast Notas Sueltas

    EP 051 | Marcos 5:1-20 

    El endemoniado gadareno

    (Mt. 8.28-34; Lc. 8.26-39)

    1Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos. 2Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, 3que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. 4Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar. 5Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. 6Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. 7Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. 8Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. 9Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. 10Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región. 11Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. 12Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 13Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.

    14Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido. 15Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. 16Y les contaron los que lo habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos. 17Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos. 18Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él. 19Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. 20Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.

    1 hr 39 min
  • Marcos 4 - Semillas, Tormentas, Jesús & Poseidón | Invitado especial: Abner Trejo de Notas Sueltas Podcast

    EP 050 | Nada oculto que no haya de ser manifestado

    (Lc. 8.16-18) 21También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?Mt. 5.15; Lc. 11.33. 22Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz.Mt. 10.26; Lc. 12.2. 23Si alguno tiene oídos para oír, oiga. 24Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido,Mt. 7.2; Lc. 6.38. y aun se os añadirá a vosotros los que oís. 25Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.Mt. 13.12; 25.29; Lc. 19.26.

    Parábola del crecimiento de la semilla

    26Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; 27y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. 28Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; 29y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.

    Parábola de la semilla de mostaza

    (Mt. 13.31-32; Lc. 13.18-19)

    30Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? 31Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; 32pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.

    El uso que Jesús hace de las parábolas

    (Mt. 13.34-35)

    33Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír. 34Y sin parábolas no les hablaba; aunque a sus discípulos en particular les declaraba todo.

    Jesús calma la tempestad

    (Mt. 8.23-27; Lc. 8.22-25)

    35Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. 36Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. 37Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. 38Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? 39Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. 40Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? 41Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es este, que aun el viento y el mar le obedecen?

    1 hr 34 min
  • Marcos 4 - El dilema del sembrador | Invitado especial: Alex Juárez de Exvangélico Podcast

    EP 049 | Parábola del sembrador

    (Mt. 13.1-23; Lc. 8.4-15)

    1Otra vez comenzó Jesús a enseñar junto al mar, y se reunió alrededor de él mucha gente, tanto que entrando en una barca, se sentó en ella en el mar;Lc. 5.1-3. y toda la gente estaba en tierra junto al mar. 2Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina: 3Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar; 4y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron. 5Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. 6Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 7Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. 8Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. 9Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga.

    10Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola. 11Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; 12para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.Is. 6.9-10. 13Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas? 14El sembrador es el que siembra la palabra. 15Y estos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones. 16Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; 17pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan. 18Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, 19pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 20Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.

    Nada oculto que no haya de ser manifestado

    (Lc. 8.16-18)

    21También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?Mt. 5.15; Lc. 11.33. 22Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz.Mt. 10.26; Lc. 12.2. 23Si alguno tiene oídos para oír, oiga. 24Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido,Mt. 7.2; Lc. 6.38. y aun se os añadirá a vosotros los que oís. 25Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

    Parábola del crecimiento de la semilla

    26Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; 27y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. 28Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; 29y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.

    1 hr 37 min
  • Marcos 3 - El Clero de Jesús |Invitado especial: Alex Juárez de Exvangélico Podcast

    EP 048 | Elección de los doce apóstoles

    (Mt. 10.1-4; Lc. 6.12-16)

    13Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. 14Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, 15y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: 16a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; 17a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; 18a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, 19y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa.

    La blasfemia contra el Espíritu Santo

    (Mt. 12.22-32; Lc. 11.14-23)

    20Y se agolpó de nuevo la gente, de modo que ellos ni aun podían comer pan. 21Cuando lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decían: Está fuera de sí. 22Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.Mt. 9.34; 10.25. 23Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás? 24Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. 25Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer. 26Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin. 27Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa.

    28De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; 29pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón,Lc. 12.10. sino que es reo de juicio eterno. 30Porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo.

    La madre y los hermanos de Jesús

    (Mt. 12.46-50; Lc. 8.19-21)

    31Vienen después sus hermanos y su madre, y quedándose afuera, enviaron a llamarle. 32Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan. 33Él les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? 34Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. 35Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

    1 hr 32 min
  • Marcos 2:18-27 & Marcos 3:1-12 - Dogmas & el Descanso| Invitado especial Juan Romero del podcast El Corazón Sano de un Líder

    EP 047 | 

    18Una vez, los discípulos de Juan el Bautista y los discípulos de los fariseos estaban ayunando. Algunas personas fueron a donde estaba Jesús y le preguntaron:

    —¿Por qué tus discípulos no ayunan? Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos sí lo hacen.

    19Jesús les respondió:

    —Los invitados a una fiesta de bodas no ayunan mientras el novio está con ellos; 20pero llegará el momento en que se lleven al novio, y entonces los invitados ayunarán.

    21»Si un vestido viejo se rompe, nadie le pone un parche de tela nueva; porque al lavarse el vestido, la tela nueva se encoge y el hueco se hace más grande.

    22»Tampoco se echa vino nuevo en recipientes de cuero viejo; porque al fermentar el vino nuevo hace que el cuero viejo se reviente. Así el vino nuevo se pierde, y los recipientes también. Por eso hay que echar vino nuevo en recipientes nuevos.

    Los discípulos arrancan espigas de trigo

    (Mt 12.1-8; Lc 6.1-5)

    23Un sábado, mientras Jesús y sus discípulos iban por un campo sembrado de trigo, los discípulos comenzaron a arrancar espigas. 24Cuando los fariseos vieron esto, le dijeron a Jesús:

    —¡Mira lo que hacen tus discípulos! ¿Acaso no saben que está prohibido arrancar espigas en el día de descanso?

    25-26Jesús les respondió:

    —¿No han leído ustedes en la Biblia lo que hizo el rey David, cuando Abiatar era el jefe de los sacerdotes? David y sus compañeros sufrían gran necesidad y tenían mucha hambre. Entonces David entró en la casa de Dios y comió del pan especial, que solo a los sacerdotes les estaba permitido comer, y lo compartió con sus compañeros.

    Además les dijo:

    27—El sábado se hizo para el bien de los seres humanos, y no los seres humanos para el bien del sábado. 28Yo, el Hijo del hombre, soy quien decide qué puede hacerse y qué no puede hacerse en el día de descanso.

    Jesús sana a un hombre en sábado

    (Mt 12.9-14; Lc 6.6-11)

    1Jesús volvió a entrar en la sinagoga. Allí había un hombre que tenía una mano tullida.

    2Los fariseos estaban vigilando a Jesús para ver si sanaba a ese hombre en día sábado, y poder así acusarlo de trabajar en ese día de descanso.

    3Jesús le dijo al enfermo: «Levántate y ponte en medio de todos.»

    4Luego, les preguntó a los que estaban allí: «¿Qué es correcto hacer en sábado: el bien o el mal? ¿Salvar una vida o destruirla?»

    Pero nadie le contestó. 5Jesús miró con enojo a los que lo rodeaban y, al ver que eran muy tercos y no tenían amor, se puso muy triste. Entonces le dijo al enfermo: «Extiende la mano.»

    El hombre extendió la mano, y la mano le quedó sana.

    6Los fariseos salieron de la sinagoga y enseguida se reunieron con los partidarios del rey Herodes; y juntos comenzaron a hacer planes para matar a Jesús.

    Jesús enseña y sana

    7-8Jesús se fue con sus discípulos a la orilla del lago. Los seguía mucha gente que había oído hablar de las cosas que él hacía. Era gente de las regiones de Galilea y de Judea, de la ciudad de Jerusalén y de Idumea. Algunos venían también del otro lado del río Jordán, y de los alrededores de las ciudades de Tiro y de Sidón.

    9Como había tanta gente, Jesús les pidió a sus discípulos que prepararan una barca, para que la gente no lo apretujara. 10Aunque Jesús había sanado a mucha gente, todavía quedaban muchos enfermos que lo rodeaban y que querían tocarlo para quedar sanos.

    11Cuando los espíritus malos veían a Jesús, caían al suelo y gritaban: «¡Tú eres el Hijo de Dios!»

    12Pero Jesús les advertía muy seriamente que no dijeran a la gente quién era él.

    1 hr 21 min
  • Reformulación del Perdón | Marcos 2:1-17 | Invitado especial Juan Romero del podcast El Corazón Sano de un Líder

    EP 046 | 1Después de varios días, Jesús regresó al pueblo de Cafarnaúm. Apenas se supo que Jesús estaba en casa, 2mucha gente fue a verlo. Era tanta la gente que ya no cabía nadie más frente a la entrada. Entonces Jesús comenzó a anunciarles las buenas noticias.

    3De pronto, llegaron a la casa cuatro personas. Llevaban en una camilla a un hombre que nunca había podido caminar. 4Como había tanta gente, subieron al techo y abrieron un agujero. Por allí bajaron al enfermo en la camilla donde estaba acostado.

    5Cuando Jesús vio la gran confianza que aquellos hombres tenían en él, le dijo al paralítico: «Amigo, te perdono tus pecados.»

    6Al oír lo que Jesús le dijo al paralítico, unos maestros de la Ley que allí estaban pensaron: 7«¿Cómo se atreve este a hablar así? ¡Lo que dice es una ofensa contra Dios! Solo Dios puede perdonar pecados.»

    8Pero Jesús se dio cuenta de lo que estaban pensando, y les dijo: «¿Por qué piensan así? 9Díganme, ¿qué es más fácil? ¿Perdonar a este enfermo, o sanarlo? 10Pues voy a demostrarles que yo, el Hijo del hombre, tengo autoridad aquí en la tierra para perdonar pecados.»

    Entonces le dijo al que no podía caminar: 11«Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.»

    12En ese mismo instante, y ante la mirada de todos, aquel hombre se levantó, tomó la camilla y salió de allí. Al verlo, todos se quedaron admirados y comenzaron a alabar a Dios diciendo: «¡Nunca habíamos visto nada como esto!»

    Jesús llama a Mateo

    (Mt 9.9-13; Lc 5.27-32)

    13Después de esto, Jesús fue otra vez a la orilla del Lago de Galilea. Mucha gente se reunió a su alrededor, y él se puso a enseñarles.

    14Luego, mientras caminaban, Jesús vio a Mateo hijo de Alfeo, que estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos para Roma. Jesús le dijo: «Sígueme.»

    Mateo se levantó enseguida y lo siguió.

    15Más tarde, Jesús y sus discípulos estaban cenando en la casa de Mateo. Muchos de los que cobraban impuestos, y otras personas de mala fama que ahora seguían a Jesús, también fueron invitados a la cena.

    16Cuando algunos maestros de la Ley, que eran fariseos, vieron a Jesús comiendo con toda esa gente, les preguntaron a los discípulos:

    —¿Por qué su maestro come con cobradores de impuestos y con gente de mala fama?

    17Jesús los oyó y les contestó:

    —Los que necesitan al médico son los enfermos, no los sanos. Y yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos.

    1 hr 30 min
  • Jesús Exorcista & Sanador | Marcos 1:14-45 | Invitado especial Jacob Figueroa de Pues Podcast

    EP 045 | Jesús vence al diablo

    (Mt 4.1-11; Lc 4.1-13)

    12De inmediato, el Espíritu de Dios llevó a Jesús al desierto. 13Y Jesús estuvo allí cuarenta días, viviendo entre los animales salvajes. Satanás trataba de hacerlo caer en sus trampas, pero los ángeles de Dios cuidaban a Jesús.

    Jesús comienza su trabajo

    (Mt 4.12-17; Lc 4.14-15)

    14Después de que metieron a Juan en la cárcel, Jesús fue a la región de Galilea. Allí anunciaba las buenas noticias acerca de Dios: 15«¡Ya está cerca el día en que Dios comenzará a reinar! Vuélvanse a Dios y crean en la buena noticia.»

    Jesús elige a cuatro pescadores

    (Mt 4.18-22; Lc 5.1-11)

    16Jesús pasaba por la orilla del Lago de Galilea, cuando vio a Simón y a Andrés, dos pescadores que eran hermanos, y que estaban pescando con sus redes. 17Jesús les dijo: «Síganme. En lugar de pescar peces, les voy a enseñar a ganar seguidores para mí.»

    18En ese mismo instante, Simón y Andrés dejaron sus redes y siguieron a Jesús.

    19Un poco más adelante, Jesús vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo. Ellos también eran pescadores, y estaban en una barca arreglando las redes. 20Jesús los llamó, y ellos lo siguieron, dejando a su padre en la barca, con los empleados.

    El hombre con un espíritu malo

    (Lc 4.31-37)

    21Jesús y sus discípulos fueron al pueblo de Cafarnaúm. El sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. 22Todos estaban admirados de sus enseñanzas, pues cuando les hablaba, lo hacía con autoridad, y no como los maestros de la Ley.

    23En la sinagoga, había un hombre que tenía un espíritu malo. 24El espíritu le gritó a Jesús:

    —¡Jesús de Nazaret! ¿Qué tienes contra nosotros? ¿Acaso vienes a destruirnos? Yo te conozco. ¡Tú eres el Hijo de Dios!

    25Jesús reprendió al espíritu malo y le dijo:

    —¡Cállate! ¡Sal de este hombre!

    26El espíritu malo salió gritando y haciendo que el hombre se pusiera a temblar muy fuerte.

    27La gente se quedó muy asombrada, y se preguntaba: «¿Qué es esto? ¿Una nueva enseñanza? ¿Qué clase de poder tiene este hombre? Con autoridad y poder ordena a los espíritus malos que salgan, ¡y ellos lo obedecen!»

    28Y Jesús se hizo famoso en toda la región de Galilea.

    1 hr 10 min
  • Los inicios de Jesús el Cristo | Marcos 1 | Invitado especial Jacob Figueroa de Pues Podcast

    EP 044 - Juan el Bautista

    (Mt 3.1-12; Lc 3.1-9,15-17; Jn 1.19-28)

    1Esta es la historia de cómo empezaron a anunciarse las buenas noticias acerca de Jesús, que es el Hijo de Dios y el Mesías. 2Todo comenzó como Dios lo había anunciado por medio del profeta Isaías:

    «Yo envío a mi mensajero

    delante de ti,

    y él va a preparar todo

    para tu llegada.

    3»Alguien grita en el desierto:

    “¡Prepárenle el camino a nuestro Dios!

    ¡Ábranle paso!

    ¡Que no encuentre estorbos!”»

    4-8Por esos días, Juan el Bautista apareció en el desierto. Se vestía con ropa hecha de pelo de camello y usaba un taparrabos de cuero. Comía saltamontes y miel silvestre.

    Juan le decía a la gente: «¡Bautícense y demuestren que ya no quieren hacer lo malo! Solo así Dios los perdonará.» También decía: «Después de mí viene alguien más poderoso que yo. ¡Ni siquiera merezco ser su esclavo! Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo.»

    Todos los que vivían en la región de Judea, y en Jerusalén, iban al desierto para oír a Juan. Muchos confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán.

    Juan bautiza a Jesús

    (Mt 3.13-17; Lc 3.21-22)

    9En esos días, Jesús estaba en la región de Galilea, en un pueblo llamado Nazaret. Desde allí viajó hasta el río Jordán, donde Juan lo bautizó. 10Cuando Jesús salió del agua, vio que se abría el cielo, y que el Espíritu de Dios bajaba sobre él en forma de paloma. 11En ese momento, una voz que venía del cielo le dijo: «Tú eres mi Hijo, a quien quiero mucho. Estoy muy contento contigo.»

    1 hr 9 min

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