El hombre y la mujer perciben la realidad de forma diferente, y desde estas diferencias con frecuencia el trato entre ambos es muchas más veces una discusión infructuosa que un diálogo conciliador y constructivo. En la relación de pareja muchos de los momentos más difíciles se deben a discusiones inútiles que, en lugar de favorecer la armonía y el encuentro entre los cónyuges los aleja, causando daños a veces irreparables.