Es fácil pensar que la fidelidad será más sencilla cuando tengamos más recursos, más tiempo o mejores condiciones. Pero la realidad es que quien hoy llega tarde, incumple su palabra, posterga sus responsabilidades o trabaja únicamente cuando alguien lo supervisa, mañana hará exactamente lo mismo con responsabilidades mayores. El problema no está en la cantidad de lo que administramos; está en el carácter con el que lo hacemos.