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La mayoría de los mortales sabíamos que el impacto del COVID -19, sobre la economía podría ser demoledor. El baile de cifras ha comenzado a desfilar. Los organismos internacionales de financiamiento, la banca privada, los bancos centrales regionales y de cada país nos exponen diferentes cifras, pero la tónica es la misma: números que generan nerviosismo e incertidumbre.
El gobierno ha presentado sus propias cifras, las cuales ha enviado a Bruselas, pero algunos economistas y analistas no se las creen, porque consideran que los números serán mayores.
Los economistas de la ortodoxia neoliberal hacen predicciones escalofriantes. Señalan, que el rescate económico está a la vuelta de la esquina y que el mismo vendrá acompañado de fuerte medidas restrictivas en el gasto. Que el déficit estructural se desbocará y que la reducción del mismo será muy lenta
La mayoría de los mortales sabíamos que el impacto del COVID -19, sobre la economía podría ser demoledor. El baile de cifras ha comenzado a desfilar. Los organismos internacionales de financiamiento, la banca privada, los bancos centrales regionales y de cada país nos exponen diferentes cifras, pero la tónica es la misma: números que generan nerviosismo e incertidumbre.
El gobierno ha presentado sus propias cifras, las cuales ha enviado a Bruselas, pero algunos economistas y analistas no se las creen, porque consideran que los números serán mayores.
Los economistas de la ortodoxia neoliberal hacen predicciones escalofriantes. Señalan, que el rescate económico está a la vuelta de la esquina y que el mismo vendrá acompañado de fuerte medidas restrictivas en el gasto. Que el déficit estructural se desbocará y que la reducción del mismo será muy lenta