Si nos solicitan definir dos temas que nos pongan colorados o en una posición incómoda a la hora de tener que abordarlos con nuestros amigos o familiares, sin lugar a dudas, se presentaría el sexo y el dinero!
Dos de los temas que no sólo nos introducen en una sensación un poco extraña sino que ansiaremos salir, de manera inmediatamente, de esta situación.
Incluso, me atrevería a especular que, nos sentiríamos más cómodos hablando de sexo (porque nos resulta más divertido) que hablando de dinero!
Y la realidad es que esta limitación es el resultado de un concepto, equivocado, que estructuramos a la largo de nuestras vidas y que logra posicionar al dinero como inapropiado u obsceno. ¿Cómo vamos a hablar de dinero? ¿A quién se le ocurrirá comentar cuánto gana o gasta? ¿Desde qué lugar puedo explicar en qué instrumento tengo invertido mi dinero?. #!
Y la realidad es que el dinero no es malo. Lo único malo es la actitud que tomamos frente a él.
Porque al colocar al dinero en un terreno prohibido, donde prima el “mejor no preguntes”, lo único que estamos perdiendo es la posibilidad de sumar experiencias, vivencias y habilidades que nos permitan articular mejor el dinero que generamos.
Es por esto que deseo que nos desafiemos abordando estos temas y proponerte algunos tips que te permitirán sumar habilidades de comunicación para convertirte en una persona más efectiva en los aspectos relacionados con el dinero.