Hoy continúa vivo el testimonio doloroso de la Sagrada Familia de Nazaret, perseguida, que huye de su país de origen para salvar a su Hijo; una familia migrante en Egipto. Una familia en un país extraño, de una lengua extraña, de costumbres diferentes. Una familia en el exilio. Más de dos mil años han transcurrido y la historia se continúa repitiendo. Familias, cientos, miles de familias “viven situaciones de dramática inestabilidad e inseguridad”, y “buscan una nueva tierra que les pueda ofrecer pan, dignidad y paz”. “Es la migración de los desesperados: hombres y mujeres, a menudo jóvenes, a los que no queda más remedio que dejar su país, aventurándose hacia lo desconocido. Cada día afrontan peligros con el intento de huir de una vida sin futuro” (cf. Papa Juan Pablo II, 21.11.1999). Están desesperados y toman la decisión de salir de su tierra, sin saber qué van a encontrar, qué les va a pasar, conscientes que en esa decisión pueden perder la vida, como a tantos hermanos nuestros, nicaragüenses, les ha sucedido. Hermanos exiliados, familias migrantes, con dolor los ponemos bajo el amparo y la compañía de la Familia de Nazaret.
Con ese mismo dolor, dejamos frente al pesebre de Dios Encarnado, a los presos políticos y a sus familias. La incertidumbre, la ausencia, la separación; cuántos corazones desgarrados. “Niño de Belén, permite que /…/ quienes están encarcelados por razones políticas puedan volver pronto a sus hogares” (Papa Francisco 25.12.2021).
Vienen a nuestra mente el dolor de tantas familias que han perdido a un ser amado en estos casi dos años, a causa de la pandemia. Un padre, una madre, un hijo, varios miembros de una misma familia, ya no están entre ellos. La Sagrada Familia de Nazaret sea causa de consuelo y esperanza.
Estas y otras situaciones han herido el corazón y la comunión de la familia en Nicaragua. San Juan Pablo II afirmó “¡el futuro de la humanidad se fragua en la familia!” (FC 86). ¿Qué podríamos decir del futuro de la familia nicaragüense? "..Mientras el anuncio del nacimiento del Salvador, fuente de la verdadera paz, resuena a nuestro alrededor y en el mundo entero, vemos conflictos, crisis y contradicciones. Parece que no terminan nunca y podrían pasar desapercibidos. No nos habituemos de inmensas tragedias, que no pasen por alto; no corramos el riesgo de no escuchar los gritos de dolor y desesperación de muchos de nuestros hermanos y hermanas" (cf. Papa Francisco, 25.12.2021).
La Sagrada Familia de Nazaret, que, en medio de tanto dolor fue fiel al plan de Dios, sostenga la unidad de la familia nicaragüense, dé la fortaleza para cuidar y defender la vida y la fidelidad para cumplir el plan de Dios.