Hermanos y hermanas: Hoy, Domingo XVI del Tiempo Ordinario, la liturgia nos presenta la parábola del trigo y la cizaña que nos invita a hacer una reflexión profunda y humilde sobre las situaciones y vivencias de nuestro corazón. Realidades que pueden ser muchas veces, las más nobles, pero otras pueden reflejarlas más bajas pasiones. Todos podemos convertirnos, el Señor siempre es rico en misericordia y nos espera para reconciliarnos y darnos su perdón.