A través del Espíritu Santo somos llamados a confiar en que, el Rey que una vez entró humildemente en Jerusalén montado en un burro, tiene poder para resucitarnos, mediante el perdón de los pecados, a una nueva vida.
A través del Espíritu Santo somos llamados a confiar en que, el Rey que una vez entró humildemente en Jerusalén montado en un burro, tiene poder para resucitarnos, mediante el perdón de los pecados, a una nueva vida.