Vivimos en días perturbadores: la crisis económica mundial, los precios suben, las deudas aumentan, los mercados se agitan, se eliminan los puestos de trabajo y la frágil seguridad se ve amenazada. Sin embargo, Cristo nos ha redimido de la pobreza, la miseria, la enfermedad y la muerte espiritual. nos libró de la pobreza y nos dio riqueza.