Hermanos y hermanas: Hoy, la liturgia nos presenta el valor de la justicia divina, tan diferente a la justicia humana. La parábola de los obreros contratados a diferentes horas retrata la pequeñez del corazón del hombre que siempre saca cuentas, envidia, y reclama más para sí. Esta misma octábota nos muestra la dimensión universal de la Iglesia, nacida y l/amada para abrazar a todos los hombres y mujeres del mundo, de todo pueblo y cultura de todos los tiempos.