Alguien dijo alguna vez que “nuestros corazones son un fábrica de ídolos.” Por lo tanto, no debemos ignorar esta realidad y procurar que sea Dios el que tome dominio de todo nuestro ser.
Alguien dijo alguna vez que “nuestros corazones son un fábrica de ídolos.” Por lo tanto, no debemos ignorar esta realidad y procurar que sea Dios el que tome dominio de todo nuestro ser.