Comenzar un nuevo año no significa que ya lo hemos logrado todo. En este episodio reflexionamos, a la luz de Filipenses 3, sobre una verdad liberadora: avanzar no se trata de alcanzar cosas, sino de vivir en dirección al propósito para el cual Cristo nos alcanzó. Hablamos de actitud, honestidad, gracia y del consuelo de saber que, aunque no hemos llegado, no caminamos solos. Seguimos avanzando… sostenidos.