Hay cosas que nos molestan porque sentimos que nos hacen perder el tiempo: un retraso, un cambio de planes, algo que no salió como esperábamos…
Pero ¿qué pasa cuando aquello que parecía una molestia era justamente el camino que Dios estaba usando para llevarnos a donde necesitábamos estar?
En este episodio, Sarah nos comparte una historia que la llevó a descubrir que incluso los retrasos de la vida pueden tener un propósito. Porque a veces no entendemos por qué Dios permite que algo se retrase… hasta que, mirando hacia atrás, todo empieza a tener sentido.
Una historia sobre esperar, confiar y descubrir que quizá aquello que parecía estar saliendo mal… estaba saliendo exactamente como tenía que salir.