La misión de Jesús es un misión compartida. Y para ello llama a hombres concretos, como lo somos cada uno de nosotros. En esta reflexión del Evangelio, el Padre Ernesto María Caro nos ayuda a comprender que Jesús no escogió gente letrada en la Sagrada Escritura, en las tradiciones judíos, etc.
Jesús escogió como los continuadores de la obra a pescadores, trabajadores normales, personas comunes como somos tú y yo, sin dones extraordinario.
En este llamado no hubo negociación ni preguntas, ni excusa. Nos dice claramente que “al instante lo siguieron”.