Nuestra identidad muchas veces colisiona con aquello que nuestros padres imaginaban o esperaban de nosotres y puede volverse una amenaza al orden familiar. Encontramos maneras de sobrevivir a distintas formas de violencia y, en ocasiones, nos volvemos también victimarios. En el episodio de hoy conversaremos con (me llamo) Sebastián, quien hacía dos cosas de chico: cantar y creer que era la pink ranger. Esas dos cosas fueron abriéndose camino en su interior hasta hoy, donde en sus canciones y más de 6 trabajos de estudio, habla de lo que él siente como libertad, amor, sanación y revolución. Hoy, dedicado a una viña de ermitaño en el campo, entre poemas, dibujos, música y tarot, vive en Salamanca desde donde sigue creando para abrazarse a sí mismo.