Muchos músicos tienen la habilidad de cambiar la piel a
grandes clásicos de la música popular y, algunos de ellos, la capacidad de
mejorarlos.
Esto ha ocurrido con el soul, la música jamaicana, la
latina, el country o el flamenco.
El flamenco, que es lo que nos ocupa, ha creado verdaderas
joyas a ritmo de tangos, rumbas o bulerías.