El territorio ruso es tan grande que abarca dos continentes, once zonas horarias y tiene frontera con dieciséis Estados soberanos.
Bosques, pantanos, estepas, lagos, desiertos, zonas volcánicas y cordilleras montañosas que alcanzan los tres mil metros de altura conforman su inmensa geografía. Sin embargo, por su ubicación cercana al Polo Norte, la mayor parte del territorio presenta condiciones climáticas extremas que vuelven casi imposible la vida humana.