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Recibiendo la palabra
La palabra de Dios es para el corazón humano lo que una semilla es para la tierra.
Sin embargo, así como una semilla necesita suelo, así la palabra necesita un corazón receptivo.
La tierra responde a la lluvia y al sol para que hasta el desierto florezca.
Pero el árido corazón humano tiene el poder de resistir para que permanezca estéril.
Señor, ablanda nuestros corazones con tu gracia, ábrelos con tu dulce amor, para que la semilla preciosa de tu palabra eche raíces en nuestros corazones y dé fruto en nuestras vidas.
By Alejandro De la SottaRecibiendo la palabra
La palabra de Dios es para el corazón humano lo que una semilla es para la tierra.
Sin embargo, así como una semilla necesita suelo, así la palabra necesita un corazón receptivo.
La tierra responde a la lluvia y al sol para que hasta el desierto florezca.
Pero el árido corazón humano tiene el poder de resistir para que permanezca estéril.
Señor, ablanda nuestros corazones con tu gracia, ábrelos con tu dulce amor, para que la semilla preciosa de tu palabra eche raíces en nuestros corazones y dé fruto en nuestras vidas.