Aislados socialmente, pero unidos espiritualmente, las familias de nuestro país participaron desde sus hogares y en comunidad de la Misa de Domingo de Ramos que presidió nuestro Arzobispo de Lima: "El Señor no nos abandona, Él ha sufrido como nosotros, es la Palabra sencilla y humilde que nos sostiene para disipar las tinieblas de la agresión de la variante brasileña y de la variante peruana de la indiferencia y las ambiciones que nos dividen en vez de unirnos", reflexionó durante su homilía.