En este Domingo XXV del Tiempo Ordinario, Monseñor Carlos Castillo hizo un llamado a superar esa visión salvaje de la vida que consiste en las ambiciones personales, compitiendo violentamente y entendiendo al otro como enemigo: «Todavía no tenemos estructuras servidoras, organización nacional servidora, mentalidad servidora, y para eso necesitamos promover una cultura de servicio y no de sirvientes, desde el primer lugar hasta el último, para estar disponibles a ayudar al Otro sin sacar ventaja o beneficio personal».