La estrategia punitiva en Centroamérica ha tenido como objeto principal el reprimir a las pandillas, sin dar atención debida a las políticas de prevención y de reintegración. Los principales grupos, la Mara Salvatrucha (MS-13) y el Barrio 18, han evolucionado a tal grado que hoy están asociados a homicidios, violencia sexual y desplazamientos forzados.