Los negocios han existido toda la vida y su intención siempre es ganar. Cuando es entre presidentes de países que gobiernan como si su país fuera su pertenencia, algo así como una finca, entonces violan cada acuerdo que protege los derechos de los seres humanos.
Luis Ignacio Lula Da Silva, presidente de Brasil, ha sido señalado una vez más como un fuerte aliado de regímenes de extrema izquierda en América, con acusaciones de haber financiado con trabajo esclavo a gobiernos dictatoriales como el cubano.
Esta reveladora información proviene de la organización Prisoners Defenders, cuyo presidente, Javier Larrondo, compartió desde Madrid los datos desgarradores de este esquema de explotación. En una ponencia realizada en el Instituto Interamericano, Larrondo expuso cómo el gobierno cubano vendió grupos de seres humanos para trabajar bajo un esquema de esclavitud moderna a Brasil bajo la administración de Lula da Silva.