Sebastián Durón (1660-1716) fue organista en diversas catedrales, como Sevilla, Burgo de Osma y Palencia. En 1691 fue nombrado organista de la Real Capilla. Tras la muerte de Carlos II, el nuevo rey, Felipe V, le nombró maestro de la Real Capilla en 1701. En 1706 marchó al exilio a Francia, donde murió en 1716.