«El OP Cuenta Que, Tras La Muerte De Su Padre, Intentó Mantener Una Relación Cordial Con Su Madrastra, Aunque Siempre Sintió Que Ella Lo Veía Como Un Obstáculo. Todo Explotó Cuando Recibió Una Llamada En La Que Ella, Llena De Arrogancia, Le Confesó Entre Burlas Que Había Vendido La Casa Familiar “Para Darle Una Lección De Respeto” Y Que Los Nuevos Dueños Se Mudarían La Semana Siguiente. Mientras Ella Celebraba Su Supuesta Victoria, El OP Recordó En Silencio Una Reunión Secreta Que Había Tenido Tiempo Atrás Con El Abogado De Su Difunto Padre, Donde Descubrió Información Que Podía Cambiarlo Todo. Sin Alterarse, Simplemente Le Deseó “Buena Suerte”, Sabiendo Que Su Madrastra Estaba A Punto De Enfrentarse A Consecuencias Que Jamás Vio Venir.»