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El nombre “Ai Apaec” propuesto a partir de crónicas coloniales muchik suele traducirse como “el hacedor” o “el creador”, conocido también como “el dios decapitador”, la sangre derramada en los rituales no era entendida únicamente como violencia; representaba una ofrenda necesaria para alimentar a las fuerzas sagradas y garantizar la continuidad del mundo.
Ai Apaec no habitaba únicamente en los templos. Su presencia se extendía hacia los cerros sagrados, hacia las quebradas y las zonas elevadas donde nacía el agua que daba vida a los valles.
Disfruta de nuestro episodio completo, más de dos horas con música incluida, en:
By Gilmar Borja | AlmA AndinAEl nombre “Ai Apaec” propuesto a partir de crónicas coloniales muchik suele traducirse como “el hacedor” o “el creador”, conocido también como “el dios decapitador”, la sangre derramada en los rituales no era entendida únicamente como violencia; representaba una ofrenda necesaria para alimentar a las fuerzas sagradas y garantizar la continuidad del mundo.
Ai Apaec no habitaba únicamente en los templos. Su presencia se extendía hacia los cerros sagrados, hacia las quebradas y las zonas elevadas donde nacía el agua que daba vida a los valles.
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