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Imagina que el Estado es el Banco Central de los Derechos Humanos. Su función es emitir la moneda con la que la ciudadanía puede adquirir una vida digna. Así, "imprime" billetes de 100, 500 o 1,000 pesos, cada uno con la efigie de un derecho: salud, educación, vivienda, justicia. Ahora, imagina que al llegar a una tienda (institución del estado) para intercambiar ese billete, te informan que su valor real es de solo 5 o 50 pesos. ¿La razón? El lugar en el que te encuentras no tiene la capacidad de cambio, o peor aún, el valor del billete depende de quién eres tú. Esta devaluación arbitraria es el núcleo de la Teoría del Billete sin Valor y nos lleva directamente al concepto del efecto útil de los Derechos Humanos. Ese es precisamente el principal problema y la crisis de confianza en nuestra "moneda de derechos": la garantía.El efecto útil, por tanto, no se logra con la simple emisión de papel moneda de derechos. La verdadera garantía se encuentra en la capacidad de intercambiarlos por "vivir", por materializar el derecho. Si no podemos vivirlo, su valor es cero, o al menos, infinitamente menor al prometido por el Estado.
By AulaDHImagina que el Estado es el Banco Central de los Derechos Humanos. Su función es emitir la moneda con la que la ciudadanía puede adquirir una vida digna. Así, "imprime" billetes de 100, 500 o 1,000 pesos, cada uno con la efigie de un derecho: salud, educación, vivienda, justicia. Ahora, imagina que al llegar a una tienda (institución del estado) para intercambiar ese billete, te informan que su valor real es de solo 5 o 50 pesos. ¿La razón? El lugar en el que te encuentras no tiene la capacidad de cambio, o peor aún, el valor del billete depende de quién eres tú. Esta devaluación arbitraria es el núcleo de la Teoría del Billete sin Valor y nos lleva directamente al concepto del efecto útil de los Derechos Humanos. Ese es precisamente el principal problema y la crisis de confianza en nuestra "moneda de derechos": la garantía.El efecto útil, por tanto, no se logra con la simple emisión de papel moneda de derechos. La verdadera garantía se encuentra en la capacidad de intercambiarlos por "vivir", por materializar el derecho. Si no podemos vivirlo, su valor es cero, o al menos, infinitamente menor al prometido por el Estado.