Junta Directiva del BCCR mantiene la
Tasa de Política Monetaria en 0,75% anual
San José. La Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR), en sesión del 25 de octubre del 2021, acordó mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 0,75% anual. Además, la Junta Directiva decidió continuar con la postura de política monetaria expansiva, en el tanto los pronósticos de inflación muestren que, en los siguientes 24 meses, esta se ubicará dentro del rango de tolerancia alrededor de la meta de 3%.
Desde el año 2018, la política monetaria en Costa Rica se basa en un esquema de metas de inflación. Bajo este régimen, las decisiones de política monetaria, y en particular los ajustes en la Tasa de Política Monetaria, se fundamentan en un análisis del entorno macroeconómico actual y, sobre todo, de la evolución prevista para la inflación y sus determinantes y de los riesgos alrededor de esas proyecciones.
Es decir, el Banco Central conduce su política monetaria de forma prospectiva. Coyuntura macroeconómica y proyecciones de inflación
La recuperación económica global y de nuestros principales socios comerciales continúa. Sin embargo, los indicadores de corto plazo dan señales de moderación, ante los efectos directos e indirectos (vía mayor incertidumbre) de las restricciones asociadas a los rebrotes por las variantes del coronavirus; la brecha entre países en el proceso de vacunación; los problemas en las cadenas de suministro y los “cuellos de botella” en los servicios de transporte; y los efectos del cambio climático que exacerban las presiones sobre los precios globales de la energía.
Además, el dinamismo del comercio mundial y los problemas en las cadenas de suministro y en los servicios de transporte se han reflejado en un incremento en el precio de las materias primas y de los fletes marítimos, y con ello en los costos de producción, que aunado a un efecto base, han acelerado la inflación en algunos de los principales socios comerciales del país.
Este aumento ha sido interpretado como transitorio por los bancos centrales de las principales naciones avanzadas, pero prevén que esa transitoriedad pueda prolongarse hasta el próximo año.
En este contexto, los bancos centrales de las principales economías avanzadas han anunciado ajustes en sus programas de estímulo monetario mediante el retiro gradual de programas de compra de activos, mientras que los bancos centrales de muchas economías emergentes han debido ya acordar aumentos en sus tasas de interés de referencia ante la escalada de la inflación y de las expectativas por encima de sus metas.
En línea con la evolución de la economía internacional, en Costa Rica la actividad económica continúa en recuperación. Así, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), en su serie tendencia ciclo, registra desde el mes de junio un nivel superior al de febrero del 2020 (prepandemia), y la tasa de variación trimestral anualizada de su serie desestacionalizada fue de 11,7% en agosto, lo que sugiere que esa recuperación mantiene un buen impulso. Sin embargo, persiste capacidad ociosa en la economía costarricense (brecha del producto negativa) y una tasa de desempleo que, aun cuando ha bajado ocho puntos porcentuales desde su punto más alto en la pandemia, está todavía en niveles altos (16,4% en el trimestre móvil terminado en agosto).
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