🎯 Desafío del día
Hoy, pregúntate con sinceridad:
👉 ¿Qué zona de mi vida necesita ser liberada?
👉 ¿Qué cadenas me han atado por años, robándome la paz?
👉 ¿Qué parte de mí he encerrado “entre tumbas”, porque me parece imposible de sanar?
Jesús no te evita.
Te busca.
Y si tú lo dejas entrar,
no solo te libera…
te devuelve la dignidad, la humanidad, la paz.
Pero cuidado:
No le pidas que se vaya, como hizo la gente del pueblo.
Porque su presencia incomoda, sí…
pero también transforma.
Y sin Él, por más tranquilos que parezcamos…
seguimos atados.