Hablaré acerca de Cristo, pero no acerca del Cristianismo. El cristianismo no tiene nada que ver con Cristo. En realidad, el cristianismo es anti?Cristo, tal como el Budismo es anti?Buda y el Jainismo, anti?Mahavir. Cristo tiene en sí algo que no puede ser organizado: su verdadera naturaleza es la rebelión, y la rebelión no puede ser organizada. Apenas la organizas, la matas. Entonces queda sólo el cadáver. Puedes venerarlo, pero eso. no te puede transformar. Puedes llevar la carga durante siglos y siglos, pero sólo será un peso, no te liberará. Por eso, quisiera dejar algo totalmente claro desde el principio: estoy enteramente de parte de Cristo, pero ni siquiera una pequeña parte de mí está de parte del cristianismo. Si quieres a Cristo, tienes que trascender el cristianismo. Si te aferras demasiado al cristianismo, no te será posible entender a Cristo. Cristo está más allá de todas las iglesias. Cristo es el principio mismo de la religión. En Cristo se cumplen todas las aspiraciones de la humanidad. El es una síntesis excepcional. Normalmente, un ser humano vive en agonía, angustia, ansiedad, dolor y sufrimiento. Si miras a Krishna, verás que él se ha ido al otro polo: vive en éxtasis. No hay agonía; la angustia ha desaparecido. Puedes amarle, puedes bailar con él un rato, pero faltará el puente. Tú estás con angustia, él está en éxtasis ?¿dónde está el puente?
Alguien como Buda se ha ido aún más lejos. Ni está angustiado, ni está en éxtasis. Se halla absolutamente tranquilo y en calma. Está tan lejos que puedes mirarle, pero no puedes creer en su existencia. Parece un mito ?quizás la cristalización de los deseos de la humanidad. ¿Cómo puede un hombre así caminar sobre la tierra, trascendiendo en esa forma toda angustia, todo éxtasis? El se encuentra demasiado lejos.
Jesús es la culminación de toda aspiración. Está angustiado, como tú, tal como nace cada hombre ?angustiado sobre la cruz. Se halla en el éxtasis que Krishna logra a veces: celebra; es una canción, es una danza. Y también es trascendencia. Hay momentos, cuando llegas a estar más y más cerca de él, en que verás que su ser más interno no es ni la cruz ni la celebración, sino la trascendencia.
Esa es la belleza de Cristo: allí existe un puente. Te puedes acercar a él poco a poco, y te puede guiar hacia lo desconocido?y tan lentamente que ni siquiera te darás cuenta cuando cruces el límite, cuando entres en lo desconocido desde lo conocido, cuando el mundo desaparezca y Dios aparezca. Puedes confiar en él, porque se parece tanto a ti, y al mismo tiempo es tan distinto. Puedes creer en él, porque él es parte de tu angustia; puedes entender su lenguaje.
Por eso Jesús se convirtió en un hito importante en la historia de la consciencia. No es tan sólo una coincidencia el hecho de que el nacimiento de Jesús se haya convertido en la fecha más importante de la historia. Tiene que ser así. Antes de Cristo, un mundo; después de Cristo, ha existido un mundo totalmente diferente - una demarcación en la consciencia del hombre. Hay tantos calendarios, tantas formas; pero el calendario que se basa en Cristo es el más importante. Con él, algo ha cambiado en el hombre; con él, algo ha penetrado en la consciencia del hombre. Buda es hermoso, magnífico, pero no de este mundo; Krishna es adorable ?pero aún así, falta el puente. Cristo es el puente.
De ahí que haya elegido hablar sobre Cristo. Pero recuerda siempre, no estoy hablando del cristianismo. La Iglesia es siempre anti?Cristo. Una vez que tratas de organizar a una rebelión, ésta tiene que hundirse. No puedes organizar a una tormenta -¿cómo vas a organizar a una rebelión??. Una rebelión está viva y es verdadera sólo cuando es un caos.
Con Jesús, un caos penetró en la consciencia de la humanidad. Ahora, la organización no debe hacerse en el exterior, en la sociedad; el orden debe ser llevado al núcleo más interno de tu ser. Cristo ha traído un caos. Ahora, partiendo de ese caos, debes renacer totalmente: un orden que proviene del ser más interno. No una nueva Iglesia, sino un hombre nuevo; no una nueva sociedad, sino una nueva consciencia humana. Ese es el mensaje.
Y estas palabras del evangelio de San Juan ?debes haberlas oído tantas veces, has debido leerlas tantas veces. Se han convertido en algo casi inútil, sin sentido, insignificante, trivial. Han sido repetidas tantas veces que ahora no repica ninguna campana en tu interior cuando las oyes. Pero estas palabras son tremendamente poderosas. Puede que hayas perdido su significado; pero sí llegas a estar un poco alerta, consciente, puedes recuperar el significado de estas palabras. Será necesario un esfuerzo para recuperar el significado ... similar al que es necesario para reclamarle un terreno al océano.
El cristianismo ha cubierto estas hermosas palabras Con tantas interpretaciones que la frescura original se ha perdido -a través de las bocas de los sacerdotes, que simplemente repiten como loros sin saber lo que están diciendo: sin saber, sin dudar, sin temblar ante la santidad de estas palabras. Simplemente, repiten palabras como robots mecánicos. Sus ademanes son falsos, porque todo ha sido entrenado.
Una vez fui invitado a una universidad teológica cristiana. Me sorprendí cuando me mostraron el establecimiento. Es una de las universidades teológicas más grandes de la India: cada año preparan entre doscientos y trescientos sacerdotes y misioneros cristianos ?un entrenamiento de cinco años. Y todo debe ser enseñado: incluso cómo pararse en el púlpito, cómo hablar, dónde dar más énfasis, cómo mover las manos ??todo debe ser enseñado. Y entonces todo se vuelve falso: entonces, la persona sólo está haciendo ademanes vacíos.
Estas palabras son como el fuego, pero a través de siglos de repetición, de repetición de loro, se ha acumulado mucho polvo alrededor del fuego. Mi esfuerzo consistirá en descubrirlas de nuevo. Deben estar muy alertas, porque estaremos pisando un terreno bien conocido de una manera muy desconocida, pisando un territorio muy conocido con una actitud muy diferente y totalmente nueva. El territorio será viejo. Me esforzaré por darte una nueva consciencia para verlo. Me gustaría prestarte mis ojos para que pudieras ver las cosas viejas con una nueva luz. Y cuando tienes nuevos ojos, todo se vuelve nuevo. Escucha:
Al principio existía la Palabra,
y la Palabra estaba con Dios,
y la Palabra era Dios.
Los Upanishads se pueden sentir pobres, los Vedas pueden sentir envidia: Al principio existía la Palabra.
¿Qué quiere decir el evangelio cuando dice al principio? Los cristianos lo han estado interpretando como sí al principio significara que hubo un principio. Han estado usando e interpretando estas palabras, "al principio", como si mostraran algo acerca del principio del tiempo. Pero ... sin tiempo, ¿cómo puede haber un principio? Para empezar, en primer lugar será necesario el tiempo. Si el tiempo no existía, entonces ¿qué quieres decir con al principio?
Al principio forma parte del tiempo y no puede preceder al tiempo; por lo tanto, al principio no quiere decir que hubo un día en que Dios creó al mundo. Esa es una soberana estupidez. Al principio e s sólo una forma de hablar. Al principio no se refiere al principio en absoluto, porque nunca ha habido un principio ?y no puede haber un final, Dios es eterno, Su creatividad es eterna, siempre ha sido así y siempre lo será.
Debido a estas palabras –“al principio”?, ha habido mucha controversia durante siglos. Hasta ha habido sacerdotes y obispos necios que han tratado de fijar la fecha exacta: cuatro mil cuatro años antes de Cristo, en un lunes determinado, el mundo comenzó. ¿Y qué estaba haciendo Dios antes de eso? La eternidad lo debió preceder ?cuatro mil años no es nada. ¿Qué estaba haciendo El antes de eso? ¿Nada en absoluto? Entonces, ¿por qué de pronto, en cierta fecha, El inició la Creación?
Ha sido un problema, pero el problema surge debido a una interpretación equivocada. No, “al principio" es sólo una forma de hablar. Uno tiene que comenzar en alguna parte, el evangelio debe comenzar en alguna parte. La vida es eternidad, la vida nunca comienza en ninguna parte, pero cada historia tiene que empezar y cada escritura tiene que tener un comienzo. Deben escoger arbitrariamente una palabra, y no podrían haber escogido mejor: al principio. Al principio significa que simplemente no sabemos.
Pero desde el principio mismo, si es que hubo un principio, Dios ha sido creativo. Permítanme tratar de decirlo de un modo diferente: Dios es creatividad. Hasta puedes dejar de lado la palabra Dios. De hecho, el evangelio mismo no quiere usar la palabra “Dios". Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio existía la Palabra. ¿De qué palabra estás hablando, qué es esta palabra? Quien ha conocido la verdad sabe muy bien que la palabra Dios es vana: no hay nombre ni definición ? todas las palabras son pequeñas, no pueden contener lo absoluto. La Palabra es simplemente una manera de indicar lo que no tiene nombre, lo desconocido. Al principio existía la Palabra.
Los judíos, que precedieron a Jesús, de quienes Jesús fue la culminación misma ... Naturalmente, ellos negaron a Jesús; ésa es otra historia. A veces ocurre que alguien que está entre nosotros alcanza la culminación de toda la raza, pero esa realización es tan vasta y tan grande y tú estás tan bajo, que no puedes creerlo; tienes que negarlo.
Cristo se elevó muy alto. Los judíos habían estado esperando a este hombre durante siglos ?¡qué ironía!? , habían esperado durante siglos que este hombre apareciera, todas sus esperanzas estaban volcadas a este hombre, que transformaría sus vidas y traería el reino de Dios sobre la tierra ... entonces, este hombre surgió; y ellos, que habían estado esperándolo, no pudieron creer, no pudieron confiar. ¿Qué sucedió?
Se aficionaron demasiado a la espera misma. "Bueno, si éste fuese el hombre, ¿qué haríamos?". La espera tendría que finalizar, habría que ponerle fin. Y habían esperado tanto ?de hecho, la espera se había convertido en su única actividad, en toda su actividad religiosa: esperar la llegada del hijo de Dios. Y de pronto llega este hombre y dice: "Aquí estoy".
Pero ahora, ellos preferían aferrarse a su espera que mirar a este hombre ??porque el mirarle sería el fin; ya no habría nada que esperar. El futuro desaparece,. la esperanza desaparece, el deseo desaparece. Este hombre matará toda esperanza, todo deseo, todo futuro ? ¡es demasiado! La vieja mente se ha vuelto adicta a su propia espera, la vieja mente se ha vuelto adicta a su propio sufrimiento, frustración ?ahora es demasiado.
Así sucede: si has estado enfermo durante mucho tiempo, poco a poco empiezas a acumular cierta inversión en la enfermedad. Entonces, comienzas a temer ?si llegas a estar sano de nuevo, el miedo surge, porque tendrás que volver a la oficina otra vez, a la vida cotidiana. Durante estos años has estado descansando: no has tenido ansiedades, pudiste descansar. Ahora vuelve la responsabilidad. No sólo eso ?durante estos años en que has estado enfermo, todo el mundo ha sido compasivo contigo, casi todo el mundo ha tratado de quererte. Has llegado a ser el centro de tu familia, de tus amigos, de tus conocidos; todo el mundo ha sido amable. Moverse de nuevo en el mundo cruel y áspero; la mente retrocede, no parece valer la pena.
Si una raza ha estado esperando demasiado tiempo y los judíos siempre han estado esperando. Todavía están esperando ? y e! hombre ha surgido y se ha ido. Pero han invertido demasiado en la espera, su espera se ha convertido en su oración, sus sinagogas no son más que salas de espera hasta que llegue el Mesías. ¡Y él estuvo aquí!
Y les digo, si él viene de nuevo ? aunque no creo que vuelva a cometer el mismo error si viniera de nuevo, los judíos aún no le aceptarían; pues entonces, ¿qué pasaría con su espera? Han vivido demasiado en ella; su encarcelamiento se ha convertido en su casa, y ya la han decorado. Y ahora, moverse en el riguroso cielo abierto ... donde a veces el sol quema demasiado, otras veces llueve, y otras hace frío o hace calor ... es peligroso. Ahora están resguardados.
Al principio existía la Palabra ...
Los judíos han enfatizado insistentemente que el nombre de Dios no debería ser pronunciado, porque es algo para guardar muy profundamente dentro del corazón. Pronunciarlo es hacerlo profano; decirlo es hacerlo formar parte del lenguaje y del mundo corrientes. Decirlo una y otra vez es hacer que pierda su significado e importancia.
Si amas a alguien y todo el día le estás diciendo: "Te amo, te amo" muchas veces, y gozas diciéndolo, al principio puede que la otra persona se sienta feliz, pero tarde o temprano va a ser demasiado. "Te amo, te amo" estás convirtiendo una hermosa palabra en algo inútil. No la uses demasiado. Entonces es importante, entonces lleva un significado. De hecho, puede que los que están realmente enamorados no la usen en absoluto. Si el amor no es obvio, no se puede verbalizar ? no hay necesidad de decirlo. Y si es obvio, ¿para qué decirlo? Debería haber unas pocas palabras claves que utilices muy poco, muy de vez en cuando. Deberían ser guardadas para ocasiones especiales, cuando tocas una cima.
Los judíos siempre han insistido en que el nombre de Dios no debería ser utilizado. Era la costumbre antiguamente, antes de Cristo, que sólo al Sumo Sacerdote del . templo de Salomón le fuera permitido usarlo ??y sólo una vez al año. A nadie más le era permitido eso. Por lo tanto, la Palabra es el código, el código para el nombre de Dios. Algo debe utilizarse para indicarlo, y éste es un hermoso código: la Palabra. No utilizan ninguna palabra, simplemente dicen: la Palabra. Lo mismo se ha hecho también ?en la India. Si preguntas a los Sikhs, los seguidores de Nanak, ellos dirán: Nam, el Nombre. No dicen ningún nombre; simplemente dicen, el Nombre. Quiere decir lo mismo que la Palabra.
Sólo al Sumo Sacerdote le era permitido, y el Sumo Sacerdote tenía que purificarse a sí mismo. Durante todo el año se purificaría a sí mismo, y ayunaría y oraría y se prepararía. Y entonces, un día del año, toda la comunidad se reuniría. Aún entonces, el Sumo Sacerdote no pronunciaría la palabra ante la multitud: se retiraría a la más recóndita capilla del templo y las puertas se cerrarían. En profundo silencio, donde nadie pudiera oír ??la multitud estaría esperando afuera y no era posible que oyeran? él pronunciaría el nombre con absoluta santidad, profundo amor, intimidad. Estaba pronunciando el nombre en representación de toda la comunidad.
Era bienaventurado el día en que el nombre era pronunciado. Y luego, durante todo el año, el nombre no debía llevarse a los labios. Tienes que llevarlo dentro del corazón; debe convertirse en una semilla. Si sacas la semilla de la tierra una y otra vez, nunca brotará. Ponla muy profunda. Ponle agua, protégela, pero mantenla sumergida en la oscuridad para que germine, muera y renazca.
El nombre de Dios tiene que ser guardado en lo profundo del corazón. Ni siquiera tú deberías oírlo: debería estar tan profundo dentro de tu ser, en tus profundidades subliminales, que ni siquiera alcanzara a tu propia mente. Es eso lo que significa el que el Sumo Sacerdote se retire a la capilla más recóndita. Nadie oye, las puertas están cerradas, y él pronuncia el nombre una vez. El significado es éste : ve a la más recóndita capilla del centro de tu corazón, purifícate a ti mismo y, de vez en cuando, cuando sientas la fragancia de tu ser ??cuando estés en el clímax de tu energía, cuando estés realmente vivo y ni un ápice de tristeza persista a tu alrededor, eres feliz, tremendamente feliz, extáticamente feliz y tranquilo y silencioso, te encuentras en un estado en que puedes agradecer, en que te puedes sentir agradecido ... entonces, ve a la capilla más recóndita. Tu mente será dejada fuera ?ésa es la multitud. Entras más profundamente en el corazón, y ahí proclamas tan silenciosamente que ni siquiera tu mente pueda oír. Allí debe ser llevada la Palabra.
Al principio existía la Palabra,
Y la Palabra estaba con Dios
Y la Palabra era Dios.
No hay diferencia entre Dios y Su nombre. El no tiene nombre; El, en sí mismo, es Su nombre. Su ser es Su nombre; Su existencia es Su nombre. Nace un niño. ¿Cuál es su nombre? ?ninguno. Pero él es. Ese “ser" es su nombre. Entonces, con propósitos utilitarios, le damos un nombre y poco a poco olvidará su "ser" y se identificará con el nombre. Si alguien insulta a ese nombre, se pondrá furioso; si alguien lo elogia, se pondrá contento. ¡Y el nombre nunca le perteneció!
Dios es el niño, siempre el niño, siempre la inocencia del mundo. El no tiene nombre, Ese es el, significado de este dicho : y la Palabra estaba con Dios. Ser, existencia, vida : y la Palabra estaba con Dios. ? Su nombre es Su ser. No repitas Su nombre, movilízate dentro de Su ser ?ésa es la única forma de llegar a El. En realidad, olvídate de El. Movilízate dentro de tu propio "ser" y llegarás a El.
Todas las cosas fueron hechas por El;
y sin El no se ha hecho cosa alguna
de cuantas han sido hechas.
Dios es creatividad. Decir que Dios es el Creador ya es falsificarle, pero decir: "Dios es creatividad", no será comprensible. La gente pensaría: "¿Por qué usar 'Dios'? ?con ‘creatividad’ bastaría". Decimos: "Dios es el Creador”, pero debido a esta expresión surgen muchos desatinos. Y entonces, ¿cuándo creó El al mundo? Y entonces, ¿por qué no lo creó antes? ¿Por qué no pudo crearlo antes, por qué lo creó en el momento en que lo creó? ¿Por qué lo creó así como es? ¿Por qué no lo puede mejorar?
Tanta miseria, tanto sufrimiento en el mundo, y El es el Creador. El se convierte entonces en el acusado. Entonces, nos sentimos furiosos: sí El es el Creador, entonces El es el responsable de todo. ¿Por qué no lo puede cambiar? Surgen entonces todo tipo de problemas, y los teólogos se dedican a contestar estas preguntas.
Para empezar, si miras el asunto directamente, no será necesario planteárselas siquiera. Dios no es el creador, él es creatividad. La creatividad es Su ser. Siempre ha estado creando; no puede tomar vacaciones de Su creatividad. ¡Eso no es posible; no puedes tomar vacaciones de tu naturaleza más interna ? no. Todo lo que puedes dejar no es tu naturaleza; lo que no puedes dejar lo es.
La naturaleza de Dios es la creatividad. Siempre ha estado creando. Y no hay otra manera: el mundo sólo puede existir tal como existe ahora. Es la única manera. Lo que sea que pienses, condenes o aprecies no tiene importancia. Es como acercarse a una rosa y preguntarle: "¿Por qué tienes esa cantidad de pétalos? Podrías tener unos pocos más. ¿Qué es lo que anda mal?". Pero si tuviera más, surgiría nuevamente la misma pregunta.
Sea como sea el mundo, la gente siempre creará preguntas. Por lo tanto, aquellos que saben, dejan la mente de lado y aceptan el mundo. Y sólo hay dos caminos: aceptar la mente y estar contra el mundo o aceptar el mundo y arrojar la mente. Esta es la única manera en que son las cosas y como pueden ser, y no hay nadie a quien te puedas quejar, ni nadie que pueda escuchar tus quejas y mejorar algo. Dios es creatividad, no un Creador.
Todas las cosas fueron hechas por El ? ¡en realidad, todas las cosas son hechas de El, no por El! Y sin El no se ha hecho cosa alguna de cuantas han sido hechas.. Y no solamente en el pasado; aún ahora, siempre que algo es creado El es el creador, tu eres sólo el instrumento.
Pintas un cuadro o escribes una canción, ¿Qué crees: que eres el creador? En el momento de profunda creatividad desapareces, Dios entra nuevamente en escena. Por? lo tanto, no es una cuestión del pasado. Dondequiera y cuando quiera que la creatividad se presenta, es siempre a través de El. Pregunta a todos los grandes poetas. Dirán que siempre que los grandes poemas descienden sobre ellos, eran, a lo más, receptores pasivos. Sucedió; ellos no fueron los creadores.
La idea de que puedes crear es simplemente tu ilusión. Toda la creatividad Le pertenece. Aún a través de ti, todo lo que es creado, El lo crea. Comprender esto es un gran esclarecimiento. Al entender esto, el ego desaparece; comprender esto es permitirle a El tomar total posesión de ti. Te conviertes en un instrumento; y de pequeñas cosas, grandes cosas llegan a ser posibles. Entonces El se mueve a través de ti. Si tú danzas, El danza. A lo más, eres el terreno donde El danza. Cuando cantas, El canta. A lo más, tú eres la flauta, la flauta vacía que se vuelve un canal para ello. A lo más, tu puedes permitir es siempre El quien está haciendo las cosas.
A esto me refiero cuando digo "flota", cuando digo “fluye con el río". Permite que Su creatividad fluya a través de ti. No impongas ningún patrón sobre EI; no impongas tu voluntad. Si puedes permitirte a ti mismo estar totalmente poseído, no hay sufrimiento, y dejas de ser un ser humano. El Jesús que hay dentro de ti se ha convertido en Cristo en el instante mismo en que permites la posesión total. Desaparece entonces el Jesús y aparece el Cristo.
Cristo es el principio; Jesús es el hijo del carpintero José. Jesús desapareció en un momento determinado y Cristo entró. "Cristo" significa simplemente que ahora el hombre dejó de ser hombre, y está ahora poseído por Dios. Al igual que cuando alguien se vuelve loco y dices: "Este hombre ha enloquecido", puedes decir, "Este hombre está 'endiosado' “. El hombre dejó ya de estar allí.
En El estaba la vida;
y la vida era la luz de los hombres
Dios es la única existencia, el único ser: la única vida que hay, la única danza que existe; el único movimiento, la única energía que hay. En el océano y en las olas; en el mundo ilusorio y en la verdad, en los sueños y en el soñador, la única energía que hay es Dios. Todo es El; El es todo.
En El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y cuando sea que llegas a entender esto ?esto: que El es la única vida? tu vida se ilumina. Y entonces, estás lleno de luz. Dios es vida! Si comprendes esto, toda tu vida se llenará de luz. Su vida se convierte en una luz en tu entendimiento. Cuando Su vida se refleja en tu interior, se convierte en luz.
Y la luz en las tinieblas brilla;
y las tinieblas no la han acogido.
Y la luz brilla a tu alrededor. La vida te rodea por todas partes ?en los pájaros, en los árboles, en el río. La vida te rodea por todas partes, no existe nada más ?estás viviendo en el océano de la vida. Fuera y dentro, adentro y afuera, solamente la vida burbujea. Una gran corriente de vida, y eres como un pez dentro de ella.
Y la luz en las tinieblas brilla;
y las tinieblas no la han acogido.
Tú no la acoges. Aún estás identificado con la oscuridad, tus ojos están aún cerrados. Estás ciego. Esto es algo hermoso que comprender:
Apareció un hombre enviado por Dios ...
Debía ser así. Estas son parábolas, pero yo digo que debía ser así, porque ¿cómo puede un hombre que ha vivido en la oscuridad ser capaz de llegar a la luz por sí mismo, solo? Necesitará a un Maestro.
Sí estás profundamente dormido, ¿cómo vas a despertarte a ti mismo? ?parece imposible. Se requiere a alguien que ya esté despierto para sacarte de tu sueño, para darte una sacudida, de modo que la aguja de tu inconsciencia se salga fuera del surco y tome una nueva ruta. Por un instante, abres los ojos y miras.
Apareció un hombre enviado por Dios;
su nombre era Juan.
A menos que Dios mismo vaya a hacerlo, parece casi imposible que logres darte cuenta de qué es qué. Por lo tanto, todas las religiones del mundo ... los Hindúes los llaman avatares; dicen, "El hombre, por sí sólo, es tan indefenso que Dios tiene que descender". Avatar significa, el descenso de Dios, El mismo tiene que venir a despertarte.
Esto simplemente muestra cuán profundamente dormido estás, nada más ?no es que tengas que creer fanáticamente que Dios desciende. Sólo muestra que estás tan profundamente dormido que, a menos que Dios descienda, no pareces tener posibilidades, Y si a veces despiertas, eso sólo demuestra que Dios ha descendido a despertarte.
Apareció un hombre enviado por Dios;
su nombre era Juan.
Este vino como testigo, para dar testimonio de la Luz,
a fin de que por medio de él todos creyesen.
Estoy aquí. Si puedes verme, llegarás a confiar en cosas que no habías sido capaz de darte cuenta por ti mismo. A través de mi, puedes tener un vislumbre de lo que todavía no ha sido visto.
Y Dios es lo que no ha sido visto. Se necesita a alguien que pueda ser un testigo, que pueda dar testimonio, que pueda decir: "Sí, yo Le conozco", que pueda resonar en tus profundidades, que te pueda dar el sabor, a través de su contacto, de que "Sí, Dios existe". Dios nunca puede ser sólo una creencia, porque una creencia será impotente. Su naturaleza será intelectual, mental, pero no te transformará. Puedes acarrear la creencia durante toda tu vida: será parte de tu chatarra, no te transformará.
La confianza, la fe, son diferentes. La creencia es intelectual; la confianza es existencial Pero, ¿cómo puedes llegar a confiar si no te acercas a un hombre que pueda dar testimonio, que pueda decir desde las profundidades de su ser:"Sí, Dios es”? Si te permites ser vulnerable a él, y su ser conmociona algo dentro de ti, entonces nace la confianza.
Este vino como testigo???Juan se transformó en un testigo? ... para dar testimonio de la Luz ... El ha conocido la Luz, él viene de la Luz. Recuerda, quien conoce la Luz también sabe que viene de la Luz, porque no hay otra manera de estar aquí.
Puede que no lo sepas, pero tú también vienes de la Luz. Esa es la verdadera fuente ?la semilla y la fuente de toda vida. Puede que no te des cuenta, puede que lo hayas olvidado, puede que hayas olvidado totalmente de dónde viniste? la fuente está tan lejos que no la recuerdas en absoluto? pero quien sea que dentro de ti tome consciencia de la Luz, inmediatamente se dará cuenta de que "Yo vengo de El". En realidad, de inmediato se dará cuenta de que "Yo soy El. Mí padre y yo somos uno".
Como arriba es abajo. Proclamará, al igual que los profetas de los Upanishads han proclamado: "Aham Brahmasmi ... Yo soy eso". 0 dirá, como Mansoor: "Ana Zahak ... Yo soy la verdad". O, como Jesús: "Yo y mi Padre somos uno". Jesús dice: "Si confías en mí, has confiado en Aquél que me ha enviado; si me amas, has amado al que no conoces".
Este vino como testigo, para dar testimonio de la Luz, a fin de que por medio de él todos creyesen. Juan es una puerta, una ventana: a través suyo, puedes tener un vislumbre de las lejanas cimas del Himalaya.