Hay lugares en el monte donde la tierra parece intacta…
pero algo se siente fuera de lugar.
Un día, caminando entre los árboles, encontré algo imposible:
una puerta vieja, sola, clavada en medio de la nada.
No había casa.
No había paredes.
Solo una puerta… esperando ser abierta.
Los viejos del pueblo me dijeron que la dejara ahí.
Que no la tocara.
Que algunas puertas no conectan con este mundo.
Pero esa noche escuché algo golpear desde el otro lado.
Y cometí el error que nadie en el pueblo se atrevería a cometer.
La abrí.
Y lo que había detrás, no quería quedarse ahí.
Apaga la luz, ponte audífonos y acompáñame a escuchar esta historia.
Porque algunas puertas no se encuentran por accidente.
Te están esperando.