Con El Día que me Olvides, Walls —nombre artístico del murciano Ginés Paredes— firma un tercer álbum que representa un salto cualitativo en su evolución sonora y emocional. Tras consolidarse en la escena pop urbana española, aquí abraza con decisión un pop-rock más orgánico, vulnerable y atemporal, marcando un punto de inflexión en su trayectoria.
Este trabajo de 12 canciones es, ante todo, un viaje emocional profundo: parte del caos interior y la confrontación con sus propias inseguridades para acabar en una narración de aceptación y despedida consciente. Es un disco que no teme mostrar fragilidad, transformándola en uno de sus mayores activos artísticos.